Thursday, October 19, 2006

La pérdida


Estoy mirando la luna. Las copas de los cipreses se recortan contra el estrellado cielo de una cálida noche que, aunque inusual, recibo con placer. Mis libros y mis cuadernos están dentro de tres gigantescos cofres de caoba. Es lo único que me llevo. Mañana dejaré el osario, al menos por un tiempo. Azrael, después de tan larga espera, ha venido a buscarme. Su sárdonica sonrisa me inquieta, pero nunca me ha fallado cuando he necesitado su compañía.
Su prolongada ausencia hace más evidente cuánto he cambiado. Creo que mi presencia le intimida. Ya no aparto la mirada cuando su escrutinio es más que evidente y parece, por primera vez, escuchar con atención lo que digo. Sus refulgentes ojos destacan sobre el aterciopelado manto de oscuridad que nos envuelve. Los vapores sulfúreos que su piel emana parecen tener vida propia, entrelazándose el uno contra el otro, como lascivos amantes. Le he echado de menos.
Al cabo de un rato nos callamos y disfrutamos del silencio, ocasionalmente interrumpido por el lejano aullido de algún lobo enamorado. Estoy relajado e, inevitablemente, teoremas , primos y congruencias llenan mi ser. Es Zahlentheorie, o Teoría de Números, el campo en el que me he especializado. Pierdo consciencia de mi yo mientras pienso en los entresijos de mi último problema.

Amanece. Estamos listos para partir. Sedlec ha sido el refugio de mi soledad, mi rincón de libertad al mismo tiempo que mi cárcel. Llegué a Sedlec tratando de salvaguardar mi mente, pues mi alma se perdió para siempre una lluviosa noche en la que dije adiós y mi corazón murió una mañana tras leer una carta.
Sedlec mengua a medida que nos alejamos. Paradójicamente, mis heridas nunca se han hecho más pequeñas, sin importar tiempo transcurrido o espacio interpuesto. Cada suspiro es una espina más porque una vez, cada mirada fue un 'te quiero'.
He acabado tantos proyectos... y, sin embargo, cada día tengo una nueva idea, otra meta a la que llegar y más que aprender. La curiosidad que mató al gato me mantiene con vida. Y es ella, la curiosidad, la que me impulsa a emprender este viaje, que más que iniciático es terminal.
Empezamos la marcha y Azrael me pide que le cuente las historias de Daniel, ese ficticio personaje sobre el que tanto me gusta escribir. Pronto descubriremos adonde nos llevan nuestros pasos.

Es imposible aburrirse. Y es imposible ser sin ti.

Hoy: Dust in the Wind, Kansas.

Para ti, mi vida.


Sin amor, desde el osario de Sedlec.

Wednesday, October 11, 2006

Possiblement probable


Abraça’m fort, ben fort, abans que acabi
el rerefons de lluna que ens aïlla
de comú acord contra la soledat,
en la claror de mans entrellaçades
mentre estrenyem l’espai de notes nues
i ens bressa una mateixa melodia.
Així esdevenim aquell ésser feliç que en els orígens
fou castigat pels déus.
Abraça’m fort perquè pugui servar
l’empremta de les mans,
el pou de les besades,
i convertir en lletra aquest instant fugaç
amb l’energia d’unes mans petites
i amb el cor abocat en el poema.

Pot tornar-se la melangia un plaent record?
Pot el foc no deixar brases?
Poden les llàgrimes ser dolces?
Pot un llamp no fer claror?
Pot la música ser muda?
Pot la teva pell ser aspra?

...Puc oblidar-te?
...Puc deixar d'estimar-te?

Avui: Quelqu'un m'a dit, Carla Bruni.

Per a tu, vida meva.


Sense amor, des de l'osari de Sedlec.

Wednesday, October 04, 2006

Dualidades (II)


Lo que se debe recordar sobre las dualidades es que no son dos puntos en horizontes opuestos. Son un continuo. Quizás seas más misericordioso que dado a juzgar o más dado a juzgar que misericordioso. ¡Pero no es muy probable que seas tan misericordioso que no haya en tu interior una mínima gota de capacidad de juzgar, ni que seas tan dado a juzgar que carezcas de un simple jirón de misericordia!
Si te imaginas las grandes dualidades como pinzas entre las que tú te estiras, gevorah y chesed están en la cabeza y los pies, binah y chochmah en las manos derecha e izquierda, hod y netzach en el pecho y la espalda, y el tiempo como última fuerza, malkhut y keter, tiran de ti entre el nacimiento y la muerte. El cielo y la tierra... Así son en realidad las fuerzas que dominan nuestras vidas. ¿Cómo se puede escapar de semejante tortura?
Encontrando el punto medio. En cada una de estas dualidades hay un punto medio absoluto y perfecto. En el continuo entre el juicio y la misericordia hay un punto de equilibrio perfecto: el juicio atemperado en su totalidad por la misericordia, la bondad con sanos límites. Hay un punto medio parecido entre la lógica y la intuición. Es la mística científica, el punto de unión entre Oriente y Occidente. También existe el equilibrio perfecto entre lo interno y lo externo, un lugar donde podemos disfrutar de relaciones cariñosas al tiempo que retenemos un fuerte sentido de nosotros mismos.
¿Y dónde se encuentran todos estos puntos de equilibrio perfectos? El centro de todos estos continuos es el mismo centro. ¿Dónde está ese lugar mágico? Mientras yaces ahí, estirado entre esos polos, hay un lugar en el centro exacto de ti mismo (de tu corazón, tu cuerpo y tu mente) donde se encuentran todos estos puntos. Si encuentras ese lugar, la tensión y la lucha desaparecen.
Ese es también el punto en el que se encuentran keter y malkhut. Dios y hombre. Dios en ti.

Pero mi Dios... eres tú.

Hoy: Black and Tan Fantasy, Louis Armstrong & Duke Ellington.

Para ti, mi vida.


Sin amor, desde el osario de Sedlec.

Dualidades (I)


El mundo físico está hecho de dualidades: masculino / femenino, caliente / frío, día / noche, nacimiento / muerte. No hay esencia de "cosa" o de "ser" que no tenga un opuesto. No hay partícula sin una antipartícula correspondiente, no hay fuerza sin un contrapeso.
Todas las dualidades son simples ecos de las cuatro grandes dualidades. Son los sephirot, los brazos opuestos del cabalístico Árbol de la Vida: binah / chochmah, gevorah / chesed, hod /nezach, y keter / malkhut. Estos cuatro grandes opuestos forman las cuatro dimensiones inferiores del espacio y el tiempo.
Keter y malkhut son la dualidad superior. Keter es el reino espiritual y malkhut el físico. Keter es el "Cielo" de la "tierra" de malkhut. Es "Dios" para el "hombre" de malkhut. Algunos creen sólo en lo que pueden ver, sentir y oír (malkhut). Otros sospechan que hay un estanque que hierve de significado y energía y que reside más allá, o fuera, o por todo el mundo físico. Keter es esa quinta dimensión.
La siguiente gran dualidad es binah y chochmah. Binah es nuestra mente racional, lógica. Chochmah es la intuición, la creatividad. Al principio, antes del "big bang", todo era una sola cosa, y esa "unidad" es chochmah, un estado espiritual que los místicos y los artistas luchan por recuperar. Binah separa, categoriza, etiqueta. Es el gran tamiz. En psicología humana llaman a esos rasgos cerebro izquierdo y cerebro derecho. En nuestro mundo físico, binah es sólido y rígido y chochmah es puro y fluído, son la tierra y el mar, el suelo y el agua.
La tercera gran dualidad es gevorah (el juicio) y chesed (la misericordia). El lenguaje de gevorah es en blanco y negro, bien y mal, lo correcto y lo incorrecto. Como decían los griegos, está ciego. Gevorah impone unas leyes rígidas y no le importan los antecedentes del ofensor, sus excusas o motivos.
Chesed, la bondad o misericordia, es lo contrario del juicio. Es empatía, largueza, generosidad de espíritu, amor. De todos los sephirot, chesed parece ser el bien más puro. ¿Es posible que haya demasiada bondad? ¡Sí! Todo lo que se lleva a los extremos crea el mal. Piensa en un niño o en una sociedad sin leyes ni restricciones, se produce el caos. Sin límites no hay definición, no hay forma.
La última gran dualidad es hod y netzach. Hod está orientado hacia el interior, es contemplativo. Netzach está orientado hacia el exterior, es social. Hod es el instinto introvertido y netzach es el extrovertido. En el mejor de los casos, netzach es el maestro, el líder benevolente, el mediador. En el más extremo, es el matón, el manipulador... los que sólo tienen sentido de sí mismos al controlar a otros. Hod, bajo la luz más favorable, es el erudito, el pensador independiente. Bajo la peor, es un ser antisocial, aislado del mundo.
Hay una conexión entre estos grandes elementos. Binah, gevorah y hod son rasgos "del lado izquierdo". Binah (la lógica) separa el "yo" del "ellos". Cuando separamos nuestra identidad de la identidad de otros se hace más fácil juzgarlos (gevorah). Tus juicios pueden convertirse en algo tan rígido que nadie más se considera aceptable salvo tú mismo. Este infierno es obra de hod.
Chochmah, chesed y netzach son rasgos "del lado derecho". Chochmah (la intuición) dice: "Todos somos uno". Chesed (la misericordia) responde con amor y aceptación. Netzach, por tanto, florece en relación con otras personas.

Hoy: Hatikvah, posiblemente basada en un tema folklórico de origen desconocido.

Para ti, mi vida.


Sin amor, desde el osario de Sedlec.